sábado, julio 15

Siempre quiero volver sobre mis palabras. Leerme, mirarme desde afuera, como si otra persona hubiera escrito lo que estoy leyendo. A veces es como volver sobre mis pasos, intentar encajar mis pies sobre las huellas en el piso, solo para caer en la cuenta de que ya no caben, o no alcanzan a cubrir toda la huella porque quien escribió eso ya no existe. A veces es como abrir una ventana y observar desde la altura mis vidas pasadas. Me siento en el alféizar y observo todo con una sonrisa tranquila, en paz con lo que veo, sin rencor a mis palabras, apreciando las historias. Por eso escribo. Para estar ahí, para dejarme en las huellas, para dejar constancia de mis cenizas y luego leerme. Para volver a la escena del crimen y llevarme un souvenir.

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