miércoles, julio 26

#9

26/07/17

No sé cómo hacer esto. Creo que nunca voy a saberlo. Tengo ganas de perderme en un bosque o un desierto o un océano y no volver más. Que no haya más recuerdos, más tristezas ni felicidades; que no haya más sentires ni meditaciones ni respiraciones ni latidos acelerados del corazón. Que ya no haya nada. Que no quede nada y me pierda en su vacío. Estoy caminando en el fuego; mis pies son de fuego, y quema, y duele, pero pretendo que no pasa nada, que todo está bien, que puedo hacerlo, que soy fuerte. ¿Y si no quiero ser fuerte? ¿Y si quiero desmoronarme en el fuego y dejarme morir? Mitad cenizas y mitad fogata. Ya no sé qué soy. No puedo con tantas contradicciones en la misma persona. Necesito arrancarme el corazón y partirlo en dos y ser la reina mala y la reina buena. Me alegra mucho que estés feliz pero también quiero hacerte mucho daño, a ver si puedes soportar el fuego como yo, a ver si puedes atravesar este desierto sin desmoronarte como estoy haciendo yo. A ver si las suculentas y los cactus te reciben como a mí, fire walk with me. Quiero que todo esto se acabe y empezar de nuevo pero no sé cómo hacerlo. No sé qué estoy haciendo aquí. Quiero irme a casa, donde estoy yo, donde queda un poco de ti, donde están mis fantasmas deambulando tranquilos, esperándome, donde me espera mi guitarra y mi ukelele esperando tocar alguna canción muy triste que alguna vez, seguramente, te canté a ti. Quiero hablarle a mis plantas y proyectar en sus progresos la poca esperanza que me queda, como si en el renacer de sus hojitas pudiera verme a mí misma renaciendo. Me siento renaciendo pero a la vez muriendo -¿cómo puede ser posible? Soy agua, soy el mar, siempre he sido el mar que destruye y crea y arrasa y es caos y orden a la vez. Soy un sueño del que no puedo despertarme. Estoy en la playa donde siempre hay luna llena y el viento me abraza poco a poco, y me siento bien, y puedo sonreír, y puedo perderme felizmente en la arena y en el agua a mis pies, pero la casa a mis espaldas ahora es un montón de ruinas, ya no queda nada, solo quedo yo. Es lo único que tengo. Este momento perdido en las realidades, sentada en la arena, abrazando mi cuerpo, mirando el cielo y las estrellas y la luna que me arrulla. Es lo único que tengo. Soy lo único que tengo, y por poco no me tengo. Si no hay nadie aquí, al menos estoy yo. Yo en mi fuego y mi tierra y mi aire y mi agua y mi espíritu perdidos y mezclados entre realidades. Estoy en el limbo, en la rasgadura de la tela del espacio tiempo. Soy yo quien me recibe al fondo del pasillo a un lado de la reja plateada (pero realmente me gustaría que también estuvieras tú).

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