lunes, junio 26

Ad infinitum

"Still I bring flowers 
Although you fling them at my feet 
Until none stays 
That is not struck across with wounds: 
Flowers and flowers 
That you may break them utterly 
As you have always done. 

Sure happily 
I still bring flowers, flowers, 
Knowing how all 
Are crumpled in your praise 
And may not live 
To speak a lesser thing."
-William Carlos Williams 


La eternidad no existe, pero ¿y si nos perdemos intentando encontrarla en un segundo? Eso le dije hace un tiempo, cuando el tiempo aún no existía y no pensaba en nada más que en ese momento, en ese instante encima de la cama deshecha, con el frío en las paredes y el silencio acomodándose en la habitación. Solo quería ese momento. Quería sus ojos navegando en los míos, nuestras manos entrelazadas, un abrazo para refugiarnos de la lluvia. Quería amar, sentir, entregar todo eso que había guardado por tantos años; quería ayudarle, poder ser luz, poder atravesar esa oscuridad y llegar más allá, tocarle, traerlo hacia acá y hacerle feliz, crear magia, azul, mar, polvos de hadas. No pensaba en el tiempo, ni en el para siempre, ni en el mañana. No sé si alguna vez lo hice hasta que empecé a darme cuenta que nos estábamos perdiendo. Entonces quise aferrarme con todas mis fuerzas a un para siempre que nunca existió ni pudo existir. Porque el tiempo aquí nunca fue lineal, nunca hubo inicio ni final, sino un ciclo constante donde todo es, fue y será simultáneo, y todas las realidades existen al unísono. Ahora puedo verlo. Después de meses intentando proyectar, mirar hacia el futuro y ubicar obsesivamente todo en su lugar en un tiempo que aún no llegaba; después de tanto tiempo avanzando sin darme cuenta que a la vez estaba retrocediendo, que estábamos siendo lo que nunca quisimos ser. Después de años siguiendo el punto de un bordado lineal cuando siempre debí haberlo hecho de otra forma, con varias entradas, siguiendo las diferentes figuras desde distintos ángulos hasta que logren juntarse en la figura completa. Ahora puedo verlo. El encuentro con las realidades paralelas no ha sido fortuito. Tampoco lo ha sido el poder encontrarle en todas ellas, en todos los viajes en el tiempo, en todas las realidades en que existo a la vez. Estamos en todas ellas. En esta, en particular, estamos así: es invierno, hace frío, no estamos juntos. En otra sí lo estamos. En la de más allá aún no nos conocemos. En aquella ya ni siquiera existimos. Lo que quiero decir es que sí existió la eternidad. En cada pequeño momento azulino la eternidad nos tocó. En cada uno de esos momentos fuimos infinitos, nos quedamos allí, eternamente, en la energía, la magia, el amor. Cada uno de esos momentos detuvieron el tiempo un instante y logramos esa eternidad en el segundo, en lo que duró una canción de Drexler o un disco de Spinetta. El para siempre no existe, pero sí el momento eterno. Y en ese momento eterno, en todos esos instantes que hicieron de este mundo azul tan mágico, siempre estaremos y siempre seremos.

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