viernes, septiembre 6

Declaración (o las consecuentes cursilerías de las situaciones actuales)




"Tu color preferido es el azul
Mi color preferido es el azul
Nunca más le preguntaremos a nadie qué color prefiere 
Para creer que nosotros inventamos el azul."

-Jorge Teillier

Hay cosas que no se pueden entender del todo hasta que uno se encuentra allí mismo, en medio de la acción. No importa cuántas veces haya leído Rayuela, ni cuántas feel good movies haya visto a lo largo de todos estos años, o cuántos discos de Love of Lesbian haya escuchado durante meses camino a casa. No importa cuántas historias ajenas haya escuchado, ni cuántos sueños acerca de lo ideal haya tenido. No.
El amor no se entiende hasta que de pronto, un día, te encuentras a ti misma en medio de una extraña sensación en el pecho que te hace sonreír y le da un calorcito rojizo a tus mejillas. No se entiende hasta que cierta mañana el sol te parece más brillante que nunca porque le da a su rostro dormido un toque tan mágico que casi puedes sentir los destellos doradoazulinos escapándose de su cabello desordenado; hasta que despiertas con un suspiro de paz y alivio al verle ahí, aún sujetándote con fuerza; no se entiende lo que es amar hasta que escuchas por primera vez un 'buenos días' de su voz medio dormida, hasta que reconoces en su aroma ese lugarcito metafísico que tantas veces viste en sueños, hasta que sientes como tu piel se eriza con un simple roce de sus dedos, hasta que él dice exactamente lo que tú estabas pensando. ¿Cómo alguien podría saber lo que significa amar, amar de verdad, si al pensar en ello no se le llenan los ojos de lágrimas y el pecho no se le desborda de esa sensación tan reconfortante que solo se siente en sus brazos? ¿Cómo alguien puede osar decir que conoce el amor si nunca ha oído un 'te amo' en susurro, bajito, que retumba en la habitación y se impregna en las paredes, el edredón, en la piel? Porque eso es amar. Amar es ese 'buenas noches, mi amor' que se escapa de sus labios, y esos besos en la oscuridad con sabor a travesuras. Amar es perderse en una ciudad y que no te importe porque has pasado tres horas caminando sin rumbo con la persona que hace que tus días estén completos. El amor es esa sonrisa que se dibuja en los rostros cuando se vuelven a ver, y los labios que se buscan en el frenesí del reencuentro. El amor es lograr que una canción sea lo más mágico del mundo, y que en un abrazo el resto del mundo desaparezca en una bruma plateada de lejanía que solo los acerca más. Es hacer un millón de planes pero saber que nada puede ir mal en tanto estén juntos. Amar es que el azul sea nuestro color preferido, y que no queramos preguntarle nunca más a nadie qué color prefiere para creer que nosotros inventamos el azul. Amar es saber que no importa cuantas veces crea que no soy capaz, porque tú estás allí para recordarme en silencio que sí lo soy; que no importa cuántas veces la frustración intente hacerse un hogar en tu cabeza, porque yo estoy aquí para ahuyentar la intranquilidad y matar monstruos por ti, contigo.

Eso es amor. Amor es esa luz que veo en tus ojos cuando me miras, es el recuerdo de tu voz leyendo 'El resto es nada', y tu silueta recortándose contra la pared en medio de la madrugada. Amor es tener la certeza de que si volviera a empezar, te encontraría sin buscarte. Amarte es sentir tu aroma en medio de este cuarto desastroso y medio vacío, y saber de pronto que está lleno de ti; sentir el peso de tu cuerpo en ese estado entre el sueño y la vigilia. Amarte es magia, es poesía. Es eso que me hace tararear de la nada inoportunamente una canción mientras espero la 104 en el paradero. Amarte es mar. Amarte es azul. Y es magia, y es poesía. Somos magia y poesía en nuestro mundillo de bosques azules y criaturas mágicas, donde sé que cada noche nos encontramos en un cruce onírico que nuestras almas recuerdan con un estremecimiento al despertar cada mañana. Sueños azules, y de agua, como este amor oceánico con sabor a polvo de hadas y versos desatados a plena luz de la luna llena del primer Invierno.

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