jueves, agosto 15

Fairydust

Callo demasiado, se dijo. Apartó un poco el libro que estaba leyendo y entrelazó ambas manos sobre la mesa, con expresión preocupada. Callo demasiado, se repitió, dirigiendo una mirada triste a la multitud que pasaba frente al cafecito del paseo peatonal. Los silencios son buenos, pero cuando se convierten en algo cotidiano pierden su encanto, pierden la magia. Ya no pasa un ángel, ya no nace un hada. Los silencios eran buenos cuando los ojitos brillaban y una sonrisa podía decirlo todo, pero siempre -siempre- llega el fatídico día en que el brillo deja de estar allí. No pasa nada en especial, simplemente se apaga una lucecita y el silencio deja de titilar. ¿Y cómo recuperar lo que ya se perdió, lo que se fue, lo que se apagó? La respuesta, era que no, llegó a sus manos cuando una ráfaga de viento removió las páginas de su libro.

Solo necesitas confianza, fe, y polvo de hadas.

1 comentario:

Charlotte dijo...

Tenía tanto tiempo sin leer.
Bueno, tenía tanto tiempo sin leer nada que no fuera relacionado a mi carrera.
Y de pronto una maestra dijo "creen un blog" y aqui estoy, recordando.
Y qué bonito es leer y sentir esto que se se siente cuando se leen palabras como las tuyas.
En fin, solo quiero que sepas que me dan sensaciones bonitas leerte.