domingo, mayo 19

Insomnio

Un espacio pequeño, pequeñito, ínfimo; el lugar perdido entre las gotas del presente y los mares del ayer y el lago del mañana. Esos ojos, los de cielos nocturnos, que me miran desde arriba con su sonrisa medio macabra, desde ese otro lugar, donde las estrellas se le enredan en el pelo. Y a mí se me enredan las realidades en los dedos, se me caen las palabras de los ojos, los sonidos de la boca, y el cuerpo se me da una vuelta que nos lleva hasta el horizonte. No sé qué veo. No sé qué siento. Es un hormigueo, tal vez, la sensación de flotar, de elevarse. ¿Estoy yéndome más allá? ¿Cuántos pasos son hasta llegar? Quizás no lleguemos nunca, y lo demás está demás. Las manos se me cansan, los pies se me entumecen. Me lleno de imposibles y de imaginarios -pero tú lo comprendes, ¿no es así?. Tú me miras y lo sabes, es por eso que puedes verlo también. Que la vida es allí donde existimos. Que allí donde existimos/remos es y eso basta. A veces sobra, pero desborda. Y que desborde. Que del caos nazca el arte.

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