miércoles, enero 9

El lugar más bonito del mundo


            Espérame.  Mantén los ojos cerrados y la ventana abierta. Reunámonos en tus sueños, en ese lugar prometido en el más acá, y bailemos un vals a la luz de la luna. Reunámonos en los míos, junto al Mar, y llamaré a los dioses para pedirles que te bajen las estrellas y construyan un muelle con el brillo de la luna. Un bote aguardará en la orilla, hecho con el sonido de tu risa y tu voz, con los suspiros perdidos entre las sábanas, las veces que salimos a volar por las nubes, las tardes que nos guardamos entre las ropas, junto a las mañanas eternas sin decir ni una sola palabra; un hombrecillo de sombrero de copa nos sonreirá al abordar, y nos preguntará si acaso este u oeste. Tú dirás Sur, siempre Sur. El muelle argénteo desaparecerá a nuestras espaldas, y sonreirás como un niño al sumergir los dedos en el agua, estremeciéndote ante su frialdad. Tu cabello oscuro brillará con destellos azulinos, tus ojos marrones me mirarán con magia y metáforas ocultas y versos transparentes y yo te sonreiré, mientras el hombrecillo del sombrero de copa comienza a tararear Las Cuatro Estaciones. Hablarás de la otra orilla, de lo lejana que parece. Dirás que todo parece un sueño, una ilusión, un verso de un poema surrealista o un pasaje de una novela simbolista, y luego sonreirás sin poder creer lo que has dicho. (No importa, no existen los absurdos en medio de este Mar). No preguntarás dónde vamos, el Sur te parece suficiente y a mí también. Espérame. Dile al Mar que detenga su oleaje, al Sol que deje de quemar y a la Luna que te sonría; pídele que te envíe mi mensaje. Le he dicho que te espero. Le he dicho que te haga reír, que se enamore del sonido de tu risa, de la luz de tu rostro cuando miras el cielo. Le he dicho que no calle nada, que no guarde mis secretos, que te entregue todos mis sueños y mis esperanzas, y que guarde con recelo cada una de tus palabras mientras yo no estoy. Espérame. No será mucho. Espérame en el muelle, con el brillo, con la sonrisa y el Sur. Tres meses. La vida pasará por nuestro lado, las horas se deslizarán por nuestras manos y al regresar hablaré en mapudungún de las aventuras que viví en el bosque feérico donde nos vimos por primera vez. Me mirarás con magia, me abrazarás con esa maravillosa sonrisa en los labios y me dirás ‘te extrañé’. Yo también te extrañé. 

1 comentario:

Una extraña dijo...

Me encanta lo que haces, me inspira mucho y me produce mucha pasión por el mundo, por cada instante de mi vida.
Debo ser algo asi como una super fan, leo mucho de lo que haces; empezo en potterfics y fue todo un hallazgo. Queria agradecerte porque lo que haces significa y significo mucho en mi vida, dentro de todo un proceso revolucionario.
Me encantaria tener algun otro contacto con vos, pero es algo loco. Un abrazo de parte de una lejana amiga.