viernes, agosto 10

Ain't no sunshine (extracto)



A veces, normalmente cuando su cuerpo ya no daba más de vodka en reuniones sabatinas, le nacía hablar con quien tuviera más cerca sobre las cosas de la vida -o más específicamente de lo agradecido que estaba de que sus padres le hubiesen obligado a tomar esas jodidas clases de piano antes de morir-, como si a la gente realmente le importaran las palabras de un borracho recién salido del orfanato. La única persona que parecía preocuparse por él era el dueño del bar donde tocaba desde los dieciséis, un croata que había participado en la Guerra Croata de Independencia y que, después de haber perdido un ojo, había decidido emigrar del país que ahora pensaba estaba mejor siendo Yugoslavia (los dramas bélicos/políticos siempre serían completamente incomprensibles para él).

Demian no se consideraba precisamente un prodigio musical, tampoco le apasionaba exactamente tocar el piano. Lo único que le importaba cuando acudía a tocar por las tardes era que Hrvoj le diera su cheque al final del día y le alegrara un poco la vida contándole alguna anécdota bizarra sobre la guerra; nunca se preocupaba de la reacción del público o las sonrisas de aprobación de los otros músicos que trabajaban allí. Acostumbraba encerrarse en una burbuja y tocar por tocar, porque sí, porque le daba dinero y era lo único que sabía hacer bien, lo único que podía permitirle ahorrar para comprar un jodido apartamento y encerrarse allí de por vida.

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