martes, julio 24

Travel well.-

Gesto inconsciente, ese de llevar la mano izquierda al colgante de fantasía en el cuello, la familiaridad del metal como prueba de que existe una realidad más allá del aquí y del ahora. Algo pasa. Un pequeño, pequeñísimo cambio en el aire, una partícula mal acomodada, un desequilibrio casi imperceptible en la balanza plateada. Un sorbo de distracción buscando descifrarnos. Como un anillo con conexión directa al más acá, tal vez, o una guitarra apoyada en la ventana. Y es que las acciones inconscientes son tan ciertas que da miedo, ¡es como si el cuerpo mismo se encargara de enseñarte aquello que tus ojos no ven! Sentir que todo desaparece y que el tiempo se detiene -porque el tiempo siempre se detiene, recuérdalo, y las manecillas del reloj no son más que una excusa para mantenernos despiertos, alerta, esperando, contenidos-, o que todo está a punto de explotar y romperse en mil pedacitos... Y mientras, en esa realidad paralela de fondo oscuro, con gritos ahogados haciendo eco, la muñeca de porcelana se desliza por el aire con tanta lentitud que el mismo dueño se cansa de observarla. Cae de una vez, pequeña muñequita. Talvez nunca llegue al suelo y eso es lo que pasa. Talvez nunca escuchemos el estruendo, talvez caerá por siempre, en ese siempre que el reloj ya no es capaz de contener, que nadie es capaz de esperar porque esperar un siempre es absurdo, nonsenses!. Claro que algo pasa, si cada-vez-que pasa algo (por no decir siempre). Es difícil hacerse un camino cuando ya no se puede caminar.

Oye, ¿le ayudarías a encontrar el camino?

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