jueves, mayo 24

El alma de las cosas, la belleza, sólo se nos rebela cuando no codiciamos nada, cuando nuestra mirada es pura contemplación. Si miro un bosque que voy a comprar arrendar, talar, no es el bosque lo que veo, sino solamente su relación con mi voluntad. En ese caso el árbol es madera, es joven o viejo, está sano o enfermo, Por el contrario, si no quiero nada de él, contemplo su verde espesura con “la mente en blanco” y entonces si que es un bosque, naturaleza y vegetación; y hermoso. Lo mismo ocurre con los hombres…
Hermann Hesse - Mi credo

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