viernes, enero 6

Cazadores de Sombras: Ciudad de Cristal

La semana pasada pedí por Internet, en Antártica, la tercera parte de esta saga que tanto me hizo llorar/emocionarme/enojarme durante el año pasado. Llegó este lunes a mediodía envuelta en una extraña bolsa blanca con verde y esos plásticos con burbujas reventables. Estaba leyendo 'Los Orígenes', pero éste tomo me había quedado pendiente y tenía que leerlo YA. Así que lo hice. Y lo devoré en dos días. La última vez que había leído un libro extenso en dos días fue cuando me compraron a los diez años la tercera parte de Harry Potter, pero ese libro tiene doscientas páginas menos. Bueno, al grano.

El universo de Cazadores de Sombras, por más mágico que sea, aunque tenga vampiros, hombres lobos, demonios y brujos, es diferente. Tomo como referente las historias de Memorias de Idhún -y las de Laura Gallego en general-, un poco de Harry Potter y, muy a mi pesar, Crepúsculo. En el universo de Cazadores de Sombras hay magia, hay demonios y gente maravillosa, pero a pesar de todo ello, de alguna manera, la autora se las arregla para que los personajes te parezcan completamente reales, como si pudieras andar por la calle (en USA, claro) y encontrarte a un Jace cualquiera, o una Clary, o un Simon. Y ése efecto continúa incluso en este tomo, donde los protagonistas deben acudir a Idris por distintos motivos. Cassandra Clare crea un mundo con tintes bucólicos pero que en ningún momento pierde ese toque de urbanismo que no puede faltar en una obra ambientada en el mundo contemporáneo, porque puede que Idris sea un mundo diferente al nuestro -ubicado en algún lugar perdido del antiguo Imperio Romano-, pero más allá de que no existan autos y no pueda haber tecnología, lo más distinto del lugar son las calles (que, por cierto, me recordaron al enredo de calles de Valparaíso) y los edificios que terminan en puntas cristalinas, que le dan el apodo a Alacante como la Ciudad de Cristal. En este mundo hay corrupción, existe un gobierno incapaz de gobernar, reticente a escuchar las opiniones del pueblo (medio representado por Luke, que encarna a la perfección lo que el pueblo podría ser para un gobierno elitista, con su mezcla de subterráneo lobuno y ex cazador de sombras); hay, como siempre, un hombre cuyos fines aparentemente enfocados en un bien común son sencillamente egoístas y, para completar el cuadro de esas cosas que abundan en esta época contemporánea, existe ese grupo de gente idealista, que no pierde la fe, que no se da por vencida y que prefiere morir luchando por un mundo libre antes que rendirse al egoísmo.

En un tema más ligero, es imposible no enfocarme en la relación principal de la saga y que probablemente todos los fans -me incluyo- aman y se muerden las uñas al leer ciertas partes: Clary y Jace. No podría revelar mucho de lo que trata en este libro, porque sería arruinar la sorpresa, pero puedo decir que aquí más que nunca existen momentos de tensión terrible, momentos que te arrancan lágrimas de los ojos, momentos que te hacen querer abrazar a tu pareja invisible -o a tu almohada, porque no queda otra opción, ¿no?- o correr por las calles gritando el nombre de Jace para que venga a hacerte compañía. Por primera vez, vemos caer la coraza de este sarcástico rubio de ojos dorados, por primera vez vemos lo que de verdad siente y que no es tan duro como dice ser, pero su encanto y esas líneas ingeniosas, ese aire que tanto nos cautivó, no se esfuman en ningún momento. Más que nunca, la relación entre estos dos hermanitos te mantiene al borde del asiento y acaba por sorprendente magistralmente. Por otro lado, por fin vemos un poco de madurez en la actitud de la pelirroja y Jace, por fin cada uno crece un poco a su manera. Y bueno, no podemos pedirle demasiado crecimiento a dos personajes en tan poco tiempo, porque a pesar de que ya han pasado tres libros, en realidad en el mundo de Cazadores de Sombras tan solo han pasado unos cuantos meses, si no es que un par.

Me gustaría hacer una crítica sobre la manera de escribir de Cassandra Clare, pero debido a que leí la versión traducida (y probablemente al argentino, hay que decirlo) me veo un poco limitada en ese aspecto. Dicho eso, puedo afirmar, sin embargo, que es una buena traducción, a pesar de unos cuantos errores que en realidad no afectan la lectura. La forma en que se describen los pensamientos, especialmente cuando Clary lo ve todo con ese ojo de artista gráfica, es sencillamente mágica, más aún cuando el 'objeto' que describe es Jace. Una cosa que rescato de la narración del libro es que es sencilla, no cae en esa manía que tienen algunos escritores -ejem, Meyer, ejem- de adornar los sentimientos de los personajes con palabras bonitas, o de alargar innecesariamente algunas cosas, cuando en una narración tipo fantástica juvenil no es menester impresionar a los lectores con la capacidad lingüística. Es simple, es directo. Es real. Y aunque es un poco ilógico que busque la realidad en un libro de fantasía, se agradece que se trate lo sobrenatural como si fuese realista, como si fuese lo normal tipo realismo mágico.

Por último, ya no recuerdo la cantidad de veces que le he dicho a la gente que lea este libro, pero lo diré de nuevo. Léalo. Vaya a la librería más cercana -o lejana, donde la tengan, o en internet- y adquiéralo, aunque sea en cuotas. Puede que no sea una obra maestra, que no sea Don Quijote ni la saga más importante del último siglo, pero vale la pena. En este mundo jodido en el que vivimos, siempre es agradable sumergirse en un universo donde existen cosas tan maravillosas como Portales que te llevan donde quieras.

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