martes, agosto 9

Agosto

...Me quedé en los supuestos de lo que pudo ser, en las horas de la tarde en la biblioteca con música ochentera de fondo, el sol colándose por la ventana semiabierta y mis manos temblando sobre la mesa. Me quedé en los supuestos de tus reacciones y tu cara al verme aparecer, la sonrisa que se dibujaba en tu rostro ante alguna ocurrencia mía relacionada con el colegio y lo que decías al no entender mis palabras por lo nerviosa que estaba (y yo poniendo como excusa la cantidad de pensamientos que pugnaban por salir de mi boca al mismo tiempo). Me quedé atrapada en tu perfume y mi reacción automática al oír tu nombre. Era tan simple como mencionarte indirectamente para que un aroma a chocolate y otra cosa más se apoderase de mi mundo y me ayudara a escuchar tu voz como si estuvieras allí. Me quedé sentada en alguna banca esperando una señal, alguna sonrisa o mirada que gritase lo que siempre quise oír...

Una tarde de agosto me sentí dispuesta a olvidar. Tú me viste desde el otro lado del patio y te sentaste a mi lado. Cuando sonreíste ante la explicación de mi soledad, todo pareció encajar en su lugar...

1 comentario:

HeadOverHeels dijo...

Entonces... ¿es Agosto un mes maldito? Esperar es la peor cosa en el mundo, y más cuando viene arrastrando a los nervios. Me encanta, que lo sepas siempre.

¡Ah! Y me alegra que hayas vuelto a soltar los dedos, ya se te echaba de menos. Saludos :)