miércoles, febrero 9

Fall in love too easily.

"[...] Enfocó lentamente la imagen que tenía enfrente, el saxofonista que había llegado del otro lado de la barra y la miraba travieso mientras tocaba los últimos acordes y paseaba indecorosamente los ojos verdes por su figura envuelta en el vestido negro de satén, y ella dejaba la copa en el piano intentando controlar sus nervios.

-Qué elección más predecible, mon petit. -dijo el saxofonista una vez terminada la interpretación, acercándose a ella entre los aplausos de los presentes.

-¿Qué estás haciendo acá? -preguntó. El pianista se volvió a mirarlos.

-Trabajando.

-Pero tú te habías quedado en le France…

-Tranquila, tranquila -le ofreció la mano con gesto elegante y dijo:- Busquemos un sillón para escuchar un poco de jazz y mandar el mundo a la mierda por el tiempo que quieras, mon petit. Han pasado demasiados inviernos.

Ella alzó la vista y clavó sus ojos en él, analizando su expresión y esos rasgos de clochard* que se ocultaban bajo el traje negro y el corbatín a juego. No había cambiado ni un poco, nada en esos cinco años de ausencia. Los ojos salvajes seguían mirándola de esa manera pecaminosa, esa misma mirada pícara que le había dicho adiós desde el andén, viéndola marcharse de París con todas sus manías y sueños en una maleta, creyendo que no la volvería a ver. Y ahora allí, en una Alemania que comenzaba a reconstruirse, esa carita de muchacha hogareña volvía a cautivar al mismo saxofonista que había conocido cierta nuit de invierno en una esquina de la rue Lepic."

1 comentario:

Pistacho dijo...

Wow. Son esas coincidencias mundiales que dan rebote a las emociones. Me ha gustado mucho, escribes genial, como siempre :)
Saludos desde el desierto.