martes, febrero 1

Era cosa de levantarse, ir a tomar desayuno y volver al cuarto para poner a todo volumen "Better days", cantar alguna que otra frase y balbucear el resto porque estábamos demasiado ocupados disfrutando la voz de Eddie y lo que nos susurraba al oído (al oído mientras toda la casa lo oía). Era cosa de tirarse en la cama a hiperventilar por algún sueño o libro, de hacer infinitas listas de cosas por terminar y lugares por visitar; ir a caminar por la carretera sin rumbo simplemente porque se presentaba la ocasión y así sanábamos un poco -siempre en busca de sanar, siempre.-, tirarnos en medio del césped y encontrarle formas a las nubes, creer que un dragón enorme se había colado entre ellas y estaba a punto de comernos a todos, decidir que sí, que yo creo y tú también, que creemos en los felinos reyes de la selva, que creemos en los ancestros de los canes, esos que aúllan a la luna. Eso es lo que somos, un montón de partículas repartidas entre las letras y los fonemas del verbo "creer" en todos sus idiomas. ¡Y qué importa si somos ilusas! ¡Qué importa si nos sobran esperanzas y a veces creemos en todos menos nosotros! Eso es lo que somos, ése es nuestro papel. Empaparnos de letras metafísicas, melodías que atraviesan todas nuestras dimensiones y abrir los brazos al universo, casarnos con él... despertarnos con ganas locas de oír alguna canción, ver alguna película. That's what we are, and I love it.

1 comentario:

Pistaccio dijo...

Ay, chica, lo amé *.*
Me encanta como capturas emociones, sueños y canciones; dan ganas de no crecer jamás y quedarse para siempre en la casa con la radio encendida. Y claro, es un compromiso para toda la vida, aunque se nos vaya de a poquito :)