martes, enero 25

"-Disculpa, ¿el ascensor de este cerro está funcionando?

El hombre se volteó al escuchar la voz de Amanda, la observó durante unos segundos y sonrió. No era un hombre adulto, no como ella había imaginado al ver los pantalones de tela con suspensores y la camisa blanca medio arrugada; el que le respondía que ya no había otra manera de subir el cerro que no fuera caminando realmente era un chico no mucho mayor que ella, de expresión un poco infantil, ojos negros y brillantes...

-¿Cuál es su nombre, señorita?
-Hm... Amanda.
-Yo soy Léonel Castillo, para servirle -dijo él, haciendo una extraña reverencia como en las películas ambientadas en el medioevo. Ella sonrió."

1 comentario:

HeadOverHeels dijo...

Me evoca pensar en los cerros de Valparaíso. ¿Y quién no se ha imaginado siquiera al personaje con suspensores, entre toda esta cultura de los pantalones abajo?

Simplemente me encanta la magia de tus textos :)

PD: Me has descubierto en la bloggosfera! :O
Gracias :)