domingo, julio 4

Es como demasiado, pero también mucho de muy poco, en realidad. Es comprenderlo todo, pero a la vez ya lo olvidé y no sería capaz de explicarlo, porque no tiene explicación, no la necesita y la pide a gritos, ¡jamás la tendrá! Es todo esto, lo que sale de mis dedos que bailan sobre las teclas con enorme destreza, es el hecho de 'don't come closer or I'll have to go', porque es indudable que vamos por el mismo camino, que el fin es similar -sino igual-, que los pasos hacen sonidos análogos, pero si la distancia se acorta tan solo una pulgada el aire se escapa de los pulmones y la sensación de claustrofobia desplaza a la esquizofrenia colectiva, desplaza a cualquier otro sentimiento placentero o mágico. Lejos o nada, dear, así es el juego, así es el camino, así es la ruta. Lejos, a tres metros, conexión a larga distancia, hilos y rastros azules y rojos despedazándose en cada paso, bailando alrededor, enredándose en los cabellos y en los dedos, colándose por la boca, pasando frente a los ojos, ¡pero siempre lejos! Porque sino se destruye, y no se puede destruir, qué horror, qué herejía más grande, llamen al Inquisidor. Es lejos, sin decisiones, cada uno, cada ser dentro de la atmósfera propia, en soledad (porque estamos hechos para la soledad en la naturaleza), pero inexorablemente conectado a ese otro ser que consigue hacer algo, remover algo aunque sea durante tres segundos, lograr que el 'todo' se transforme en el mayor vacío del universo, que la nada de pronto adquiera el significado más potente e importante.

Y, al final, es lejos, tres metros, es todo, es olvidarlo y luego desenterrarlo, volver a conectarlo. Caerse y ponerse de pie, again and again and again... y que no importe el momento en que el cuerpo se estrella contra el suelo, porque la esquizofrenia no es mentira, porque ocasiones como ésta existen de verdad, porque who cares, somos dos que en realidad es una partida en millones de pedacitos.

1 comentario:

Sara López Moreno dijo...

Me gusta mucho cómo escribes. Pasaré a visitarte más a menudo.

Saludos,
Sara.