sábado, mayo 22


Malgastamos tanto tiempo buscando un lugar donde sentirnos seguros... Ese único lugar en el que nada pueda lastimarnos, jamás, porque nadie puede llegar allí sin nuestro consentimiento. Bajo las sábanas, en el mar, la habitación en medio de la noche con música de fondo, un buen libro a la luz de una lámpara, ¡lo que sea! La condición es que nos aporte la sensación de seguridad, de inmortalidad, la certeza de que nada podrá tocarnos simplemente por estar allí. Pero ¿a qué le tememos tanto? ¿Al dolor, al daño, a los criminales, a morir? ¿A la vida?

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