lunes, octubre 5


"Alguna vez durante mi adolescencia una amiga cinéfila -o algo remotamente similar- me habló de una película cuya protagonista declaraba que su vida estaba hecha de casualidades, y que, paradójicamente, en el momento cumbre del filme estaba esperando la casualidad de su vida, cosa que resulta totalmente ilógica si se analiza fuera de contexto, pero dado el tema de la película resultaba totalmente cuerda. La frase nunca se me olvidó, claro está. El hecho de que alguien asegurara que su vida está hecha de hechos fortuitos era completamente irracional para mí. No puedo recordar cuántas tardes de estudio desperdicié al recordar la frase e intentar comprenderla para poder aplicarla en mi propia vida o algo así. Siempre creí que las vidas de los seres humanos estaban planeadas, escritas, no sé por quién. Tal vez algún ente superior, o una especie de dios griego con poderes excepcionales… Nunca lo analicé demasiado, pues al intentar hacerlo un escalofrío recorría mi espina dorsal y comenzaba a pensar en cosas desagradables. En mi vida no han existido demasiadas casualidades, no que lo recuerde. La más grande y precisamente la que cambió mi vida fue conocer al extraño adicto al café, amante de las motocicletas y la libertad."

Análogo, W.S.W. , extracto.

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