jueves, febrero 12

No me gusta ver cómo todo lo que me rodea se cae a pedazos. No me gusta ver cómo las relaciones que giraban alrededor mío se han detenido y deteriorado en menos tiempo del que esperaba. No me gusta darme cuenta de que me he engañado durante muchísimo tiempo... No me gusta notar que necesito experiencias nuevas de las que aprender, porque las relaciones de mis amigas no son mías y no me enseñan a mí. No importa cuánto me involucre ni cuánto las aconseje, siempre serán sus lecciones de vida y no las mías. Me gusta aprender, ansío aprender cosas nuevas. Necesito renovaciones, alguien de quien aprender con cada palabra. O quizá algo no tan mágico como lo imagino... Tal vez simplemente necesito recuerdos reales y no algo que me he inventado y que ya ha pasado a ser real en alguna parte de mi cerebro. ¿Qué está pasando? Sólo bastaron 30 segundos para que todo aquél bienestar fingido se desmoronara ante mis ojos como una pared de arena.

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