lunes, febrero 23




Es desilusionante... pero yo sí lo entiendo. Entiendo qué se siente cuando se derrumba todo frente a nuestros ojos en menos de media hora por unas cuantas palabras que creemos carentes de sentido. Entiendo cómo es cuando de un momento a otro se destruye todo eso que nos daba una pizca de alegría cada día, eso que nos hacía abrir los ojos cada mañana con un brillo especial. lo qué se siente cuando las palabras de alguien por quien dabas todo te dañan de una forma que quizás jamás creíste que podía existir, cuando ese alguien dice cosas que nunca pensaste oír de él, como si se despojara de una máscara que lo había estado cubriendo durante un largo tiempo. Y es totalmente doloroso e increíble contemplar cómo todo eso que te mantenía con vida se derrumba, se destruye... dejándote con un enorme vacío en el pecho que no sabes cómo llenar. Entiendo qué se siente cuando todo se va por un tubo y no te queda nada a qué aferrarte durante las noches antes de dormir o durante las tardes cuando no tienes nada que pensar. Y es desilusionante. Sentir que no te queda nada, que no hay nada que puedas hacer, que todo se escapa de tus manos, que la vida parece estar dándote la espalda. Que la vida es cruel al entregarte tal felicidad y después quitártela cuando menos te lo esperas. Es realmente desilusionante. Y yo lo entiendo, sí que lo entiendo.

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